Los Drones migran desde los campos de batalla hacía los campos

Mark Bauer, un contratista del Servicio Geológico de Estados Unidos, lanza un avión no tripulado Raven en el Refugio Nacional De Vida Silvestre De Monte Vista en el sur de Colorado. La primera misión civil del pequeño drone contaba grullas.

Mark Bauer, un contratista del Servicio Geológico de Estados Unidos, lanza un avión no tripulado Raven en el Refugio Nacional De Vida Silvestre De Monte Vista en el sur de Colorado. La primera misión civil del pequeño drone contaba grullas.

REFUGIO NACIONAL DE VIDA SILVESTRE DE MONTE VISTA, Colorado.- Un zumbido eléctrico llenó el aire de este alto valle desierto cuando Jeff Sloan, un cartógrafo del US Geological Survey, lanzó un pequeño avión de control remoto hacia el cielo.

El avión, un Raven de la firma AeroVironment, de 2 kilos, se zambulló; entonces su hélice plástica bramó y tiró de él hacia el cielo.

Allí, a una altitud de 120 metros, el Raven se deslizó hacia adelante y hacia atrás, tomando miles de fotografías de alta resolución sobre un humedal lleno de patos, gansos y grullas.

El Raven (cuervo), con su envergadura de 1,4 metros, parece uno de esos aviones radio controlados amados por los aficionados. Pero su sofisticado enlace de video y su computadora que lo controla, lo definen como un pequeño sistema aéreo no tripulado, mejor conocido como un drone.

La tecnología de drones, que se ha convertido en un elemento básico de las operaciones militares, ahora está llegando a los científicos con su capacidad para proporcionar cada vez una más barata, más segura, más precisa y detallada evaluación del mundo natural.

“Esto realmente es vanguardia para nosotros,” dijo Jim Dubovsky, un biólogo de aves migratorias del Servicio de Pesca y Vida Silvestre, que es responsable de la salud de más de mil especies de aves.

Diseñado para monitorizar las posiciones enemigas desde lejos, los primeros Ravens, del año 2005, que costaron $250.000 dólares por sistema, fueron programados para la destrucción cuando un coronel del ejército pensó que podrían ser mejores para la investigación científica y fueron donados para el servicio geológico.

Ellos fueron ulteriormente para la vida civil con nuevas cámaras y otros indicadores. Su primera misión civil contaba grullas.

Tradicionalmente, se realiza el conteo de especies por un biólogo volando en un avión de pequeño porte o un helicóptero. Mientras que muchas misiones todavía requerirán esas aeronaves y los ojos experimentados de un científico, los drones ofrecen muchas ventajas, incluyendo la habilidad de volar muy de cerca sin asustar a los animales.

” Creo que soy el único ingeniero eléctrico que alguna vez ha solicitado un permiso de acoso de mamíferos marinos ”, dijo Gregory Walker, director del Centro de Integración de Sistemas de Aviones No Tripulados en el Universidad de Alaska Fairbanks, Alaska, refiriéndose a un permiso federal necesario para el estudio minucioso de los animales.

Él ha utilizado drones para recopilar imágenes de focas y leones marinos que podrían haberse espantado hacia abajo del agua cuando un avión de tamaño completo o un helicóptero se hubiera acercado.

Aunque estos mamíferos se sorprenden menos con drones que con aviones, las aves, particularmente las especies que se asustan fácilmente como las grullas, precisan un enfoque más cauteloso.

En 2010, cuando los investigadores probaron por primera vez el Raven, nadie sabía qué esperar; hubo incluso preocupaciones por que las aves pudieran volar junto con los aviones no tripulados. Mientras que esto no se dio, las grullas se dispersaron rápidamente, tal vez confundiéndolo con un águila rapaz.

Pero luego los científicos cambiaron su enfoque. Las grullas de la colina de arena cada noche se instalan en las zonas húmedas y raramente se desplazan hasta la mañana, convirtiéndolos en un blanco fácil para un drone con una cámara termográfica.

El video de los pájaros se veía como “un manojo de granos de arroz en un pedazo de papel oscuro” dijo Dubovsky. Un recuento completo, que se realizó en una noche, demostró ser tan preciso como el conteo del vuelo tripulado.

Desde ese vuelo, los drones escanean los campos de Idaho buscando conejos pigmeos; monitorean alambrados protectores de especies raras en Hawái a pesar de ser castigados por el viento y la lluvia; y miden la restauración del río Elwha recientemente desembalsado al noroeste de Washington.

Cada semana tienen más solicitudes de otras agencias del Departamento de Interior, dijo Sloan. El mayor problema ahora es la falta de pilotos entrenados y equipos.

La Política puede afectar los estudios también. La semana pasada el senador Tom Coburn, un republicano de Oklahoma, pidió detener las misiones drone de vida silvestre como una medida de ahorro de costes del presupuesto federal.

Otro obstáculo es conseguir espacio para volar. Los permisos de la Federal Aviation Administration para el estudio de la grulla de los médanos de este año llegaron demasiado tarde para la migración pico a Colorado, por lo que los miembros del equipo probaron nuevos sistemas de cámara y capacidades de mapeo y demostraron la operación del drone para un periodista.

La FAA está trabajando en nuevas directrices que suavizarán la integración de los drones comerciales privados en el espacio aéreo en 2015. Hasta entonces, la mayoría de los vuelos científicos son operados experimentalmente por el gobierno federal y por instituciones públicas como la Universidad de Alaska Fairbanks y la Universidad de Florida, que tienen robustos programas de investigación con drones.

Las nuevas reglas no pueden venir pronto para Phillip A. Groves, un biólogo pesquero de la empresa Idaho Powers, que opera las represas en el río Snake. Él ve a los drones como una alternativa más segura que los vuelos tripulados. Hace tres años un biólogo y un piloto a los cuales conocía murieron mientras realizaban un estudio del salmón cuando su helicóptero se estrelló.

Mientras que los drones pequeños tienen sus contras, incluyendo la corta vida de sus baterías, pueden volar en condiciones meteorológicas menos que ideales y en zonas donde una nave tripulada no se aventuraría.

Groves comenta que ha dirigido sus drones por cañones con ráfagas de viento de 65 kilómetros por hora – lo suficiente para abortar una misión de helicópteros tripulados. El dispositivo luchó, pero voló y ninguna vida se puso en peligro. Y ese margen de seguridad, es “impagable”, dice Groves.

Artículo traducido al español por Drones-Argentina.com.ar
Fuente: http://www.bostonglobe.com/news/nation/2013/05/06/drones-helping-scientists-track-natural-world/OhRfNHRTEr1s4yv4F9GqUM/story.html#__sid=0

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