Drones que ayudan a mejorar las cosechas agrícolas

NDVI sobre un viñedo derivado de un Uav

NDVI sobre un viñedo derivado de un Uav

Estos pequeños aviones autónomos examinan los campos de cultivo y mediante las imágenes que capturan pueden analizar el estado de los campos. De esta forma los agricultores consiguen ahorrar en fertilizantes y optimizar sus cosechas.

En el campo de los drones o vehículos no-tripulados cada mes aparecen nuevos avances: su utilización para cuestiones militares es ya muy avanzada; a nivel civil llevan tiempo utilizándose como juguetes y entretenimiento, y para labores fotográficas. Ahora en los paises agrícolas se están utilizando estos pequeños aviones no tripulados para examinar los terrenos de cultivo y ayudar a los agricultores a optimizar su trabajo con las cosechas.

Estos pequeños modelos generalmente motorizados eléctricamente, están complementados por software especializado para realizar todos los cálculos en base a los datos recogidos. Son avión livianos y cuentan con un GPS, un modo de vuelo autónomo y basta indicarle en un mapa convencional (generalmente basado en Google Maps o similar) la zona aproximada a examinar.

El concepto surgió como una forma de obtener una cartografía muy especializada: equipando al avión con unas cámaras de luz visible y de otras longitudes de onda del espectro que toman las imágenes se examina el reflejo de la luz ambiente sobre los terrenos. Esto genera una especie de mapa de salud vegetal (índice NDVI) de gran precisión que pueden examinarse posteriormente con el software adecuado. Los operadores tan solo tienen que soltar el avión en el campo, esperar a que recolecte la información y aterrice en el punto de partida.

Los colores de las imágenes simbolizan los valores de concentración de ciertos compuestos químicos, un cálculo de la biomasa y otros detalles. Como las cámaras pueden distinguir la superficie ocupada por las plantas con gran precisión esos valores mejoran los cálculos que si se realizaran tan solo de forma aproximada. Los agricultores pueden entonces decidir utilizar un tipo de fertilizantes u otros, aumentar o disminuir el riego, etcétera.

Además de mejorar el conocimiento de lo que está sucediendo en los terrenos este sistema también puede suponer un buen ahorro: optimizando la cantidad de fertilizantes que se emplean en los terrenos se pueden ahorrar unos cuantos cientos de euros por hectárea, lo que en grandes campos puede suponer toda una diferencia al final de la cosecha.

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